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Mucha gente acude a la red para
encontrar a su media naranja. Aunque esto
tiene sus desventajas, lo prefieren a tener
que salir “a buscar” en un entorno social.
Entre las mujeres que buscan
parejas por el Internet, existen ideas
contradictorias. Mientras unas afirman que es muy
peligroso, otras opinan que más peligroso puede
ser llegar a los 30 años sin nadie. Para este
último grupo, la red es una forma de conocer gente
y como dirían las abuelitas, observar la fruta
antes de comprar.
Los
expertos y la experiencia dicen que la primera
regla dorada del ciberromance es parecida al
mensaje que aparece en los retrovisores: los
objetos pueden ser más viejos, feos y falsos que
lo que dicen. Después de todo, ¿quién no cae en la
tentación de mejorar un poco su currículum
personal? Teniendo eso en cuenta, siempre se
recomienda cautela.
El candidato o candidata perfecto
tiene el historial ideal, y ahora toca saber si de
verdad es como en un cuento de hadas, o
sencillamente un cuento. Por eso se recomienda
fijar las metas y anunciarlas: “busco pareja
permanente, con miras en el altar” es un buen
anuncio. También hay que ser lo más honesto
posible sin ser negativo: “no me gustan las
películas de terror” está bien; “no me gustan las
películas de terror porque mi ex novio me
recordaba al Conde Drácula por muchas razones” se
pasa. Cuanto
mayor investigación hagas sobre la otra persona,
mejor. Y eso se descubre con la libertad que da la
Internet: preguntando.
Obviamente,
la segunda regla, una vez que cruzas el umbral
cibernético del monitor a la realidad, es quedar
siempre en un lugar público en el cual tengas
confianza. Las cafeterías son ideales, están en la
calle y permite una despedida rápida en caso de
que la persona que fingió ser Esmeralda acabe
siendo como Quasimodo. Además, tiene que ser en un
lugar seguro y conocido. Por lo general la persona
con los mayores temores debe elegir el sitio
teniendo en cuenta esas características. A partir
de aquí, entra en juego la química. Si la persona
ha sido honesta, te darás cuenta enseguida en
muchos casos, y tarde y temprano en casi todos. Se
puede decir que eso aplica a todas las primeras
citas, pero en este caso ya conocerás bastante a
la persona, y los objetivos, esperemos,
coincidirán. Esa es una gran ventaja.
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