Río
de Janeiro es la capital
del estado homónimo, y también de una de las más importantes ciudades de
Brasil. Considerada por muchos como la ciudad más hermosa de América del
Sur y una de las más bellas del mundo. A las personas nacidas en Río de
Janeiro, se aplica el gentilicio de cariocas.
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La ciudad es
famosa por las playas de Copacabana e Ipanema, por la estatua gigante de
Cristo, el " Cristo Redentor" sobre el Cerro del Corcovado, por la
celebración anual del Carnaval, y por la montaña monolítica conocida como
Pāo de Açúcar.
El nombre de esta montaña ha sido traducido
erróneamente en varios idiomas como "pan de azúcar", cuando realmente no
se refiere a ningún tipo de pan, sino, según una versión del historiador
Vieira Fazenda, a los bloques de azúcar de forma cónica que se preparaban
para su exportación en el siglo XVI. El equivalente más correcto de Pāo
de Açúcar, sería entonces "piloncillo" (en México), o "panela" (en
Colombia y Venezuela), aunque es tradicionalmente conocido en español y
otros idiomas como Pan de Azúcar. |
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Rio
de Janeiro es famosa también por sus características geográficas y
urbanas, al estar construida en una zona poco propicia para el
establecimiento de una metrópoli, pues es una zona muy reducida, limitada
por el oceáno y por la sierra, lo que hace que a veces el ancho de la
ciudad se reduzca a menos de diez cuadras. La ciudad tiene una laguna,
Rodrigo de Freitas, al norte de la playa de
Leme. Estas
características geográficas y geológicas requirieron un esfuerzo adicional
de los urbanistas, que trazaron numerosos túneles y puentes para hacer
posible el tráfico rodado entre las distintas áreas de la ciudad. Destaca
el trabajo del urbanista y paisajista brasileño Roberto Burle Marx, cuyo
trabajo más famoso es, probablemente, el diseño ondeado en blanco y negro
que hay en las calzadas de la avenida Atlántica, el cual se ha convertido
en logotipo de la ciudad. Burle Marx además participó en el diseño y
construcción del Aterro do Flamengo, donde fueron ganados al mar 1.200.000
metros cuadrados, en lo que se convertiría en parque público a orillas del
mar, junto a la playa de Flamengo, en el barrio del mismo nombre.
Brasilia
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Brasilia, capital de Brasil desde el 21 abril de 1960, es considerada
Patrimonio de la Humanidad pero, a menos que uno sea estudiante de
arquitectura, no tiene mucho más interés. Aunque su descripción en libros
parezca interesante o sus fotos den una buena impresión, verlo todo desde
allí es otro cantar. Diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer, el
diseñador urbano Lucio Costa y el arquitecto paisajista Burle Marx, la
ciudad fue construida en el corto espacio de tres años (1957-1960) por
millones de campesinos que trabajaron contrarreloj. Por desgracia, el
proyecto de ciudad más ambicioso del mundo se diseñó para automóviles y
aparatos de aire acondicionado, no para las personas. El popular Parque
Nacional de Brasilia, una reserva ecológica situada en la parte norte
de la ciudad, es el lugar ideal para escapar del calor abrasador. |
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Los burócratas y políticos se trasladan a Brasilia atraídos por los
aumentos salariales del 100% y por los grandes apartamentos que les
ofrecen pero, en cuanto llega el fin de semana, regresan a Río o São Paulo, o a
cualquier sitio menos estéril que éste. Los más pobres, que trabajan en el
sector de la construcción y en las industrias de servicios, pasan las
noches en chabolas situadas en las afueras de la ciudad, a distancias de
hasta 30 km, conocidas como "anti-Brasilias".
Selva del
Amazonas
La
selva del Amazonas es un gigantesco mosaico de ríos y bosques que cubre la
mitad del país y se extiende también a los países vecinos. El tramo del
río Amazonas fluye entre las ciudades de Manaus y Belém; gracias a la
unión de varios ríos, proporciona una ruta navegable a las embarcaciones
que se dirigen al océano del extremo sur del continente.
La
selva aún conserva muchos de sus secretos, ya numerosos afluentes del río
siguen inexplorados. De las 15.000 especies que se estima existen en el
Amazonas, quedan aún por clasificar miles de tipos de aves y peces y
cientos de mamíferos. Entre las especies animales conocidas -algunas más
comunes, otras más exóticas y otras prácticamente extinguidas-, se
encuentran jaguares, tapires, pecaríes, monos araña, perezosos,
armadillos, caimanes, delfines de río, boas constrictor y anacondas. En
cuanto a las aves, pueden verse tucanes, loros, guacamayos, colibríes y
halcones; existen también más de 1.800 especies distintas de mariposas y
más de 200 de mosquitos. El río alberga tal diversidad de peces, como
pirañas, tucunarés, piraracus, pintados y anguilas eléctricas, que a los
biólogos les resulta imposible identificar casi una tercera parte de las
capturas que se venden en los mercados de Belém.
El
punto de partida de la mayoría de las excursiones que se realizan al
Amazonas es la ciudad de Manaus, situada a orillas del Negro, a 10 km río
arriba de la confluencia de los ríos Solimões y Negro, que se unen para
formar el Amazonas. Aunque Manaus es descrito en innumerables guías
de viaje como la tierra de las maravillas del Amazonas, la verdad es que
la ciudad tiene pocos atractivos y un alto índice de delincuencia. Su
símbolo más significativo es el Teatro Amazonas, un teatro de la
ópera de estilo renacentista, diseñado por Domenico de Angelis en 1896,
durante el período de auge del comercio del caucho.
Las
excursiones de un día y las rutas en barco río arriba proporcionan un
contacto muy directo con la vegetación de la selva y con la abundante
variedad de aves existentes; además, brindan la oportunidad de ver la
forma de vida de los caboclos (los habitantes de los pueblos del
río Amazonas) en los alrededores de Manaus. No se verán, sin embargo, ni
tribus de indios ni manadas de animales en libertad, ya que en ambos casos
el encuentro con el hombre ha sido sinónimo de destrucción y, por tanto,
tienden a huir de las zonas de fácil acceso.
Salvador
da Bahia
Bahía
es el estado más africanizado de Brasil. Su capital, Salvador da Bahia
(a menudo abreviado como Salvador), es una ciudad fascinante, con multitud
de edificios históricos y playas tan maravillosas que resulta muy difícil
escoger una. Fundada en 1549, durante 300 años fue considerada la ciudad
más importante de Brasil y la segunda del imperio portugués, después de
Lisboa. Centro del comercio del azúcar, era conocida por sus iglesias
repletas de oro, sus bellas mansiones, sus frenéticos festivales y, en
general, por su sensualidad y decadencia. El Carnaval en Salvador
es merecidamente famoso y atrae cada año a multitud de turistas. También
pueden visitarse sus 34 iglesias coloniales, el Museo
Afro-Brasileño, dedicado a la cultura negra, y el Elevador Lacerda,
una estructura art déco de ruidosos ascensores eléctricos, que sube y baja
85 m en menos de quince segundos y transporta diariamente a más de 50.000
pasajeros entre el puerto y la parte histórica de la ciudad, situada sobre
una colina. |