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Deben filosofar tanto el joven como el viejo; éste
para que, en su vejez, rejuvenezca en los bienes por la
alegría de lo vivido; aquél, para que sea joven y viejo al
mismo tiempo por su intrepidez frente al futuro..
(Epicuro, Carta a Meneceo)
Del todo nace el uno, y del uno nace el todo (Heráclito)
El carácter del hombre es su destino (Heráclito)
El éxito es un sueño del que a veces te despiertas de
modo un tanto desagradable (Julio Llamazares)
El hombre es el ser que siempre quiere ser más de lo
que puede y puede más de lo que debe (W. Wikkler)
El hombre es la medida de todas las cosas (Protágoras)
El hombre que no piensa sino en vivir, no vive
(Sócrates)
El mayor descubrimiento de mi generación es que los
seres humanos pueden cambiar de vida cambiando de actitud
(William James)
El oro se prueba por el fuego; el valor de los hombres
por la adversidad (Séneca)
El que persigue dos liebres, no coge ninguna (Publio
Sirio)
El saber es la parte principal de la felicidad
(Sócrates)
El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que
se quiere, sino querer siempre lo que se hace (Tolstoi)
El talento se forma en la soledad; el carácter, en el
bullicio (Wolfgang Goethe)
El universo es cambio; nuestra vida es lo que nuestros
pensamientos hacen de ella (Marco Aurelio)
La autoridad de los que enseñan perjudica la mayoría
de las veces a los que quieren aprender (Cicerón)
La buena conciencia es la mejor almohada para dormir
(Sócrates)
La duda es el principio de la sabiduría (Aristóteles)
La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia
duda (Voltaire)
La imaginación es más importante que el conocimiento
(Albert Einstein)
La juventud no es un tiempo de la vida; es un estado
del espíritu (Mateo Alemán)
La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero
(Antonio Machado)
Lo importante es no dejar de hacerse preguntas (Albert
Einstein)
Lo que no me mata me hace más fuerte (Nietzsche)
Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero
nunca estériles (Josph E. Renan)
Los hombres han nacido los unos para los otros;
edúcales o padécelos (Marco Aurelio)
Mejor lo intenso que lo extenso. La perfección no
consiste en la cantidad sino en la calidad (Baltasar
Gracián)
Piensa que cada día es, por sí solo, una vida
(Séneca)
Por los defectos de los demás el sabio corrige los
suyos (Publio Siro)
Quien piensa poco, se equivoca mucho (Leonardo da
Vinci)
Saber es poder (Aristóteles)
Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo
contrario, échate a reir (Epicteto)
Todas las personas deberían esforzarse por seguir lo
que es correcto, y no lo que está establecido
(Aristóteles)
Todo fluye y nada permanece (Heráclito)
Todo lo que recibe muchos elogios antes de que ocurra,
no llegará después a la altura esperada (Baltasar Gracián)
Un listo se recupera del éxito: un tonto, jamás (Jean
Paul Sartre)
Yo nada sé y soy estéril, pero puedo servirte de
partera, y por eso hago encantamientos para que des a luz
tu idea (Sócrates)
El cambio es siempre poderoso. Ten siempre el anzuelo
en el agua. En el remanso donde menos esperes, hallarás un
pez
El hombre no vive, sino que dirige su vida (Arnold
Gehlen)
El hombre que quiere conocer la vida es estudiante
hasta que se muere (Pérez de Ayala, en Belarmino y
Apolonio)
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