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Trece millones de personas
mueren cada año en el mundo debido al deterioro del
medio ambiente
Unos 13 millones de
personas mueren cada año debido al deterioro del medio
ambiente, de ellas 200.000 como consecuencia directa del
cambio climático, ha asegurado en México un experto de
la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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El coordinador del Departamento de Medio Ambiente y
Salud Pública de la OMS, Carlos Corvalán, explicó
que estas estadísticas "se quedan cortas", aumentan
en los países más pobres y afectan especialmente a
ancianos y niños.
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En una rueda de prensa en el marco de la XIX
Conferencia Internacional de Epidemiología, el
experto vaticinó que el cambio climático seguirá
incrementando las estadísticas de muertes. Corvalán
sostuvo que las enfermedades infecciosas tienen ya
una incidencia quince veces mayor en los países en
desarrollo que en los industrializados, proporción
que sube hasta cien veces en las diarreicas. Agregó
que actualmente el 25% de la carga global de
enfermedades se debe a la degradación paulatina del
medio ambiente.
Por su parte y en el mismo acto, el presidente de la
International Society for Environmental Epidemiology,
Anthony McMichael,
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dijo que de las 200.000 muertes anuales a causa del
cambio climático, la mayor parte se concentra en los
países más pobres. Por ello llamó a investigar más y
empezar "a tomar en serio" un tema que tiene visos
de recrudecerse.
El profesor de estudios ambientales y salud de la
University of Wisconsin-Madison's (EE.UU.) Jonathan
Patz llamó la atención sobre la alta incidencia del
dengue, la malaria o el paludismo como consecuencia
del deterioro ambiental y el cambio climático.
Patz se quejó de la falta de información de los
"inmigrantes climáticos",
aquellas personas que emigran para sobrevivir en
otro clima más benigno pues en sus zonas hay ondas
de calor, contaminación, sequías e inundaciones con
efectos letales.
Fuente:
Rebelión.org |
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En los últimos 15 años en
la Costa del Sol hemos venido asistiendo a una lógica
del crecimiento ilimitado que ha pervertido no sólo los
usos del suelo, sino también el propio lenguaje.
Dentro de lo que se ha
dado en llamar las nuevas mutaciones turísticas, la
clase política ha venido utilizando la desacertada
expresión de "inmigrantes climáticos", para referirse
aquellos residentes que compran propiedades, inmigrantes
que en muchos casos las acaban poniendo a la venta,
indicándonos con ello que su intención no es convertirse
en residentes, sino más bien en inversionistas. El 40%
de las viviendas en Marbella está vacío la mayor parte
del año.
Estas enormes
inversiones inmobiliarias en Marbella y en la Costa del
Sol en general, han generado una multiplicación de las
densidades de ocupación del suelo en el municipio, a lo
que se ha unido una modificación de los patrones de
rentabilidad de todo el territorio. Sin embargo, el
aumento del suelo para edificar no ha significado un
abaratamiento de los precios de las viviendas, sino todo
lo contrario.
El desfase de
acompañamiento de las infraestructuras necesarias que
deberían tener estos aumentos de densidades
urbanísticas, supone en la practica acabar con la
calidad de la oferta turística tradicional de nuestro
municipio, una crisis no sólo del sistema de
infraestructuras sino del modelo de desarrollo de la
comarca.
La utilización
perversa del lenguaje por nuestra clase política, que
nos habla de inmigrantes climáticos, desarrollos
sostenibles, respeto ambiental, aumento de valor
paisajístico, se estrella con la evidencia de una costa
del sol colmatada, con un presión del paisaje serrano,
litoral y urbano brutal y sobre todo con la evidencia de
que cada año tenemos que aumentar las aportaciones de
arena en nuestras playas para que puedan seguir siendo
eso, playas. |