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La alianza
en etanol de Brasil y Estados Unidos
El presidente de
Brasil Luis Ignacio Lula Da Silva, en su reciente visita
a Camp Davis Texas, destacó el fuerte compromiso de su
gobierno para continuar el desarrollo del etanol y ser
parte de una alianza con el presidente de los Estados
Unidos George Bush para desarrollar dicha industria en
conjunto, su objetivo es sin duda, aumentar la presencia
del etanol de Brasil en el mercado norteamericano.
| En la rueda de prensa
ofrecida por Bush y Lula, el presidente de Brasil dijo
“el tema de bio-combustible para mi es como una
obsesión” y posteriormente añadió “sueño que
dentro de 15 a 20 años el mundo esté rodeado de etanol”,
así pues que comparte el sueño de Bush anunciado el
pasado enero en su discurso del Estado de la Unión. El
plan del presidente estadounidense consiste en sustituir
en 10 años el 20 por ciento de consumo de combustible
líquido por etanol.
El presidente de Brasil dice que el suelo amazónico
no es adecuado para la producción de caña de azúcar,
como consecuencia el etanol no es un peligro para el
Amazonas. Mas allá de la retórica del presidente
Lula, aunque no se cultive caña de azúcar en el
Amazonas, no estamos exentos del peligro de un
potencial daño ecológico.
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En efecto, existe un
impacto indirecto ya que se produce el desplazamiento de
cultivos de soya por el cultivo de caña de azúcar. La
localización de la caña, por razones de costos, no puede
estar muy distanciada de las plantas de etanol y así que
la caña de azúcar toma los suelos de la soya y ésta
ultima se re-localiza en el Amazonas. No hay duda de que
el crecimiento de la producción de etanol ha venido
incidiendo en forma indirecta en la reducción de bosques
en el Amazonas y de continuar creciendo la producción de
caña de azúcar continuará el desplazamiento de la soya.
Es muy claro el
interés de Brasil en el mercado de los Estados Unidos,
el gigante sudamericano está buscando donde colocar su
creciente producción de etanol, esta alianza de Brasil
con los Estados Unidos convierte al país sudamericano en
un gran beneficiario para el desarrollo del etanol.
El gobierno de Bush
dice que va a establecer regulaciones que imponga en
forma obligatoria la exigencia de una mezcla que
contenga quince por ciento de etanol. Hace pocos días se
reunió con los CEO de las principales empresas del
sector automotor en busca de la adecuación de los nuevos
vehículos para el uso de mezclas flexibles de
etanol-gasolina.
Así pues, queda claro
que ambos Bush y Lula comparten una obsesión por el
etanol, aunque con motivaciones distintas, en repetidas
ocasiones Bush ha dejado claro su determinación a
impulsar el plan que denominan 20 en 10; es decir,
lograr en 10 años la sustitución del 20 por ciento del
combustible liquido y con ello reducir la dependencia de
petróleo importado de países como Venezuela e Irán.
El plan de Bush parece
traer una inmensa cantidad de efectos que ponen duda la
viabilidad del mismo. Incluso hay resistencias en los
Estados Unidos, una multiplicación por cinco del consumo
del bio-combustibles también implica la multiplicación
de diversos insumos y requerimientos de materias primas,
ello genera un impacto en los precios de la cadena
alimenticia y tiene efectos ambientales.
Hace unos días ante el
comité de agricultura del Congreso de los Estados
Unidos, William Roenigk, Vice-presidente de la Nacional
Chicken Council- NCC- manifestó el descontento de la
cámara por el aumento de los costos de la cría de pollo,
desde el pasado verano hasta marzo los costos se han
incrementado en cuarenta por ciento, la razón de dicho
aumento es la duplicación de los precios de maíz y se
espera que el precio de este continúe subiendo. El mismo
efecto se siente en la producción de puerco, pavo y
carne de res los cuales no solamente se verán afectados
por el aumento del precio del maíz sino también de los
diversos granos. (1)
Por su parte
algunos senadores de estados productores de maíz y
etanol han manifestado su descontento con la alianza
Brasil-USA. En efecto, quienes desarrollan el etanol con
maíz especialmente en la zona del medio oeste y zona
norte de los Estados Unidos, harán todo lo posible para
limitar la entrada del etanol de Brasil, de hecho han
protestado abiertamente el convenio con Brasil.
(2)
El pasado
viernes 30 de marzo en el Washington Post el presidente
Lula publicó un artículo titulado “Nuestra Alianza en
bio-combustibles” refiriéndose a la alianza
estadounidense con Brasil, en dicho artículo el
presidente de Brasil señalo que
“esta energía alternativa ayuda a reducir
la dependencia global de relativamente pocos países
abastecedores del petróleo”
Es evidente que los
Estados Unidos con esta alianza busca dar un duro golpe
a la propuesta de integración energética de Venezuela en
la región sudamericana.
Venezuela ha ofrecido
a la región una propuesta coherente y viable para el
desarrollo del gas y la distribución de combustibles no
renovables, pero, queda claro el peligro de que Brasil
anteponga sus planes de energía renovable con los
Estados Unidos, desde luego en beneficio propio. ¿Donde
quedaría la integración regional? En materia de bio-
combustible los grandes negocian con los grandes y en
ese sentido los Estados Unidos y Brasil producen el 70
por ciento del combustible renovable del planeta. Es
evidente que los países de Centroamérica y el Caribe
serán simplemente productores de caña de azúcar.
Los planes de etanol
de Brasil y Los Estados Unidos se presentan como una
solución al desempleo y la pobreza en Centroamérica y el
Caribe. Me temo que bajo las reglas del neoliberalismo
esos planes se convierten en lucrativos negocios para
las elites. Se trata de una región donde los gobiernos
son muy débiles para monitorear regulaciones, lo que va
a suceder en realidad es el desplazamiento de cultivos
de diversos alimentos por la producción de caña de
azúcar para etanol y desplazamiento de mano de obra de
una actividad por otra. Así como creará algunos puestos
de trabajo destruirá otros. Al mismo tiempo traerá
peligros a la protección de la biodiversidad existente
en la región.
Los países de
Centroamérica y el Caribe pueden dedicarse a una mayor
producción de caña de azúcar, tal como ha sucedido en el
pasado, puede ser incluso a expensas de la actividad
ganadera y el desplazamiento de la producción de
alimentos para el mercado local por el más rentable bio-combustible.
Después que los grandes se compartan el pastel serán
invitados como proveedores de materia prima.
En un próximo artículo
desarrollaremos los aspectos financieros del plan
estadounidense, las alianzas políticas que lo respaldan
y las resistencias a lo interno de los Estados Unidos.
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