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La
última voz que se ha sumado a la creciente polémica
ha sido la ONU que el martes dio a conocer un
informe en el que se advierte de los potenciales
efectos negativos del uso de cultivos para producir
alcoholes que a su vez se utilizarán como
combustibles para los automóviles.
El informe reconoce que los biocombustibles
representan una oportunidad para reducir las
emisiones de gases que producen el efecto
invernadero. Pero también señalan que el rápido
crecimiento de la producción de biocombustibles líquidos
supondrá sustanciales exigencias para los recursos
terrestres y acuíferos del mundo en un momento en el
que la demanda por alimentos y productos forestales
también está aumentando de forma rápida .
Uno de los efectos mencionados es que monocultivos a
gran escala pueden conducir a una significante
pérdida de biodiversidad, erosión del terreno y
filtración de nutrientes . No menos importante es
que la utilización de cultivos como el maíz o el
azúcar para producir combustibles está aumentando
los precios de los alimentos lo que a su vez está
afectando a las poblaciones más pobres y vulnerables
del planeta.
La producción de biocombustibles puede amenazar la
disponibilidad del suministro adecuado de alimentos
al divertir tierra y otros recursos productivos de
los cultivos para producir alimentos , indica el
informe de la ONU. |
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Es necesario estudiar detenidamente el impacto
económico, social y medioambiental de la bioenergía
antes de decidir cómo se quiere desarrollar de
rápido y que tecnologías, políticas y estrategias de
inversión seguir , advierte el informe realizado por
UN-Energy, un grupo compuesto por todas las agencias
de Naciones Unidas que trabajan en el campo de la
energía.
En la última edición de la revista Foreign Affairs,
dos expertos en derecho, economía y alimentación,
los profesores C. Ford Runge y Benjamin Senauer,
ahondan la preocupación de que en el intento por
saciar la sed de los conductores y el sector del
automóvil se puede agravar la hambruna en el mundo.
Los dos autores señalan que en el caso
estadounidenses, Washington debería diversificar las
fuentes de etanol, que en EE.UU. depende
fundamentalmente del maíz, para detener la actual
escalada de los precios de este cultivo, básico para
la alimentación de centenares de millones de
personas en todo el mundo.
El enorme volumen de maíz exigido por el sector del
etanol está provocando sacudidas en el sistema
alimentario , dado que los EE.UU. producen el 40 por
ciento de los cultivos mundiales de maíz y más de la
mitad de todas las exportaciones de esta semilla.
Los autores recuerdan que llevar el depósito de un
SUV (alrededor de 94 litros) requiere 204 kilos de
maíz, cantidad que contiene suficientes calorías
para alimentar una persona durante un año .
Al poner la presión en los suministros globales de
cultivos para consumo, el crecimiento en la
producción de etanol se traducirá en precios más
elevados tanto para los alimentos procesados como
básicos en todo el mundo , añaden los autores.
Se mire como se mire, estos estudios son malas
noticias para los fabricantes de automóviles
estadounidenses, que en los pasados años han
invertido grandes cantidades de dinero en la
producción de vehículos que consumen etanol.
Si es malo que los simbólicos SUV estén asociados
con la crisis medioambiental en la que vivimos, la
imagen de que cada viaje al surtidor de etanol más
cercano puede privar a una persona en los países más
pobres del alimento necesario para su subsistencia
durante un año puede ser demoledora.
Y plantea la cuestión de cómo y sobre la base de qué
estudios el sector y las autoridades políticas
acometen gigantescas inversiones. |