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Aprovechando la templanza del subsuelo
Los rayos del sol
calientan la corteza terrestre, especialmente en
verano. Como la tierra tiene una gran inercia
térmica, es capaz de almacenar este calor, y
mantenerlo incluso estacionalmente. En el
subsuelo, a partir de unos 5 metros de
profundidad, los materiales geológicos permanecen
a una temperatura prácticamente constante durante
todo el año. En el caso español, a una profundidad
superior a los 5 metros, la temperatura del suelo,
independientemente de la estación del año o las
condiciones meteorológicas, es de alrededor de 15
grados. Entre los 15 y 20 metros de profundidad,
la estabilidad térmica es de unos 17ºC todo el
año.
Un sistema geotérmico solar se sirve de una bomba
de calor y un sistema de perforaciones en el suelo
para aprovechar esta temperatura templada. La
clave de la eficiencia de estas bombas de calor
está en la diferencia entre la temperatura que se
quiere conseguir y la temperatura a la que se
encuentra el elemento a calentar. Con una bomba de
calor convencional aire-aire, en verano
pretendemos mantener una temperatura confortable
de 25 º cuando el aire exterior se encuentra a 30
- 35 ºC. En invierno, se desea mantener la
vivienda a 21 ºC, cuando el ambiente externo se
halla por debajo de los 10 ºC. Pasar el aire de
una a otra temperatura sólo se consigue a costa de
un gasto de energía considerable.
En el caso de las bombas de calor geotérmicas (GHP
en sus siglas en inglés), el gradiente
de temperatura que se debe superar es mucho
menor. |
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En
invierno, disponer de un material a 15 - 17 grados
se puede considerar una fuente de calor. A su vez,
esta estabilidad térmica supone que en verano el
subsuelo esté considerablemente más fresco que el
ambiente exterior.
El intercambio de calor con el subsuelo, pues,
permite proporcionar el mismo confort pero con
unas necesidades de energía eléctrica mucho
menores que el de una bomba de calor convencional.
Una eficiencia
imbatible
El COP (Coefficient
of Performance) nos permite
saber cómo de eficiente es una bomba de calor. El
COP de una bomba de calor geotérmica es de 4 a 6,
superando al de las bombas de calor más eficientes
aire-aire (tan implantadas en el ámbito
doméstico), estimado entre 2 y 3. Esto quiere
decir que por cada unidad de energía que usa el
sistema, en este caso eléctrica, se obtienen 4 o
más unidades de energía en forma de calor o frío.
En concreto, cuando el sistema está calentando se
debe aportar una cuarta parte de la energía
calorífica que se obtiene (rendimiento del 400 %
), y cuando está enfriando sólo una quinta parte
(rendimiento del 500 %).
Por los motivos expuestos anteriormente, hay que
destacar que la eficiencia de una bomba de calor
geotérmica no varia con las condiciones
meteorológicas o estacionales, mientras que en una
convencional el rendimiento disminuye en los
momentos más calurosos en verano y en los más
fríos en invierno, justo cuando más necesario es
su uso.
Confort sin derroche
A simple vista,
no se puede diferenciar un edificio con un sistema
de geotermia solar de uno que no lo tenga. El
aparato central normalmente está en un espacio en
el que no es visible, y la distribución del calor
o del frío se hace por los métodos habituales.
Se pueden utilizar conductos de aire o fan-coils,
con los que se distribuye aire caliente (o frío en
verano) por toda la casa. De esta manera el mismo
sistema de distribución soluciona el aporte de
frío y calor en la vivienda, con un rendimiento y
confort moderado.
Si el sistema de distribución es mediante
agua, el calor del subsuelo se traspasa a un
caudal de agua. Habitualmente se alimenta un
sistema de radiadores o suelo radiante, que se
puede complementar con un dispositivo de
refrigeración por aire. |
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En el modo de refrigeración, es
interesante el efecto llamado de free-cooling, que
permitiría, dependiendo de la climatología del
lugar, o al principio de la estación calurosa,
refrescar hasta un nivel de confort elevado sin
que la bomba funcionara, tan sólo aprovechando de
manera pasiva el frescor que subiría. Cuando la
demanda fuera mayor, la bomba se pondría en
funcionamiento.
También se puede realizar la refrigeración
mediante suelo o paredes frías, si se combina con
una deshumectación del aire para evitar
condensaciones sobre estas superfícies más frías.
Así, vemos que las posibilidades son variadas,
aunque hay que destacar que la opción más
eficiente es la distribución del calor mediante
suelo o paredes radiantes. En estos sistemas es
suficiente que el aire de la bomba de calor esté
en torno a los 30 grados, mientras que en un
sistema de aire caliente o radiadores de alta
temperatura es necesario alcanzar temperaturas de
unos 50 grados.
Finalmente, el sistema de geotermia solar a menudo
ya incorpora un acumulador para el agua caliente,
dentro del mismo armazón de la bomba de calor.
En resumen, la geotermia solar permite climatizar
y obtener agua caliente sanitaria en viviendas y
otros edificios, pero con un rendimiento no
superado por ningún otro sistema. Todo ello
gracias también a la parte del sistema que no se
ve, la que está bajo el suelo.
Tecnología para la
eficiencia energética
Para poder
aprovechar la temperatura estable a la que se
halla el subsuelo es necesario realizar una serie
de perforaciones en el terreno. Las dimensiones de
estos pequeños pozos de 10 a 15 centímetros de
ancho dependen de las dimensiones del lugar a
climatizar, la disponibilidad de terreno o las
condiciones geológicas.
En el interior de cada perforación se situan unas
canalizaciones en las que se da el intercambio de
calor, consistentes en un tubo, generalmente de
polietileno, lleno de líquido. Generalmente este
fluido circulante es agua o bien una solución
salina con una sustancia anticongelante, para
impedir que el fluido solidifique si se dan bajas
temperaturas en la superfície del suelo. Esta
fórmula es inocua para el medio, pese a que de
todas formas el fluido en ningun momento entra en
contacto con el suelo ya que el tubo está
perfectamente sellado.
El líquido circula continuamente por el circuito
cerrado: desciende, se calienta (o enfría, si es
verano) y sube de nuevo, accionado por una
pequeña bomba. En este punto, el medio circulante
cede su calor (o frío) al refrigerante
(evaporación) y a continuación este al medio
empleado para la calefacción (compresión y
condensación) sea aire o agua. Seguidamente, el
fluido vuelve a descender por el circuito situado
en las perforaciones del terreno para obtener más
calor, o cederlo si en verano, y así de
continuamente. Este sistema de perforaciones
tienen un rendimiento elevado puesto que el
intercambio se realiza a una profundidad de entre
30 y 100 m. Una parte importante del coste
económico viene determinado por las perforaciones
y estas pueden no ser viables en algunos terrenos.
Hay que destacar entre las empresas del sector de
la geotermia a Geotics Innova que está
desarrollando sistemas de intercambio térmico que
permitan prescindir de las perforaciones
verticales, con lo que se podría reducir de manera
significativa el coste final del sistema.
Se sabe que el funcionamiento del intercambio de
calor es aún mejor si la capa de suelo en la que
se encuentra la perforación tiene un contenido
elevado de agua, es decir, si se encuentra en una
capa freática. Por supuesto, no se afecta de
ningun modo el nivel freático, ya que no se
utiliza el agua del mismo, sino tan sólo el calor
o frescor que contiene.
Por otro lado, también existen circuitos
horizontales, en los que las tuberías de captación
se entierran horizontalmente a una profundidad
aproximada de 1,5 metros. En este caso, es
necesario disponer de una parcela o superfície de
terreno considerable, que no estuviera asfaltada
ni pavimentada, sino en la que hubiera una
cubierta vegetal baja o arena, ya que a tan poca
profundidad se depende del aporte de radiación
solar sobre el suelo. Habitualmente son necesarios
entre 100 y 140 m2 de terreno libre de sombras por
100 m2 de vivienda. La instalación es más sencilla
y de menor coste económico, pero hace falta
disponer de una superficie de suelo considerable.
El circuito enterrado en el suelo se escoge en
función del lugar donde se halla el edificio y el
espacio de que se dispone. En lo que respecta a
las características de la bomba de calor
geotérmica, existen diferentes modelos para
adecuarse a cada caso - casas unifamiliares
aisladas o adosadas, viviendas plurifamiliares de
diferentes tamaños, locales industriales o
comerciales - y a las dimensiones de la casa o
local.
Una inversión para el
ahorro
La principal
ventaja de comprar un aparato eficiente o que
aproveche energías renovables es que la inversión
que se realiza inicialmente se recupera con
relativa rapidez. Una instalación de geotermia
solar se puede amortizar en un período de dos a
cinco años. A partir de ese momento, todo lo que
se ahorra son ganancias. Esto es posible gracias a
que las GHP utilizan entre un 25% y 40% menos de
electricidad que los sistemas convencionales de
calefacción o de refrigeración, accionados por gas
natural, propano, gasoil, o que los radiadores
convectores eléctricos, por ejemplo. Además,
requieren poco mantenimiento y tienen una larga
vida útil. Por ejemplo, el compresor de la bomba
de calor, el elemento con mayor desgaste, tiene
una vida útil de unos 16 años, y el intercambiador
con el subsuelo de 50 años.
Dado que inicialmente esta tecnología se
desarrolló en regiones con inviernos muy crudos,
se suelen destacar los importantes ahorros, tanto
de energía como monetarios, que permite la
geotermia de baja temperatura para calefacción en
los países fríos (permiten ahorrar un 65 - 75% de
los costes en calefacción). Sin embargo, no es
menos cierto que en nuestro país cada vez se
consume más energía para refrigeración en verano,
por lo que también en nuestro territorio la
rentabilidad será una ventaja.
Otros factor positivo es el hecho que no requieren
ninguna unidad condensadora exterior, con lo cual
se evitan los problemas de ruido tanto dentro como
fuera de la vivienda o local.
Ejemplos de geotermia
en la práctica
La geotermia
solar no debe confundirse con los sistemas
geotérmicos de alta temperatura, que tan sólo son
posibles en lugares del planeta con condiciones
especiales de actividad tectónica, en los que se
aprovecha la energía remanente en el interior de
la tierra para generar electricidad. Al contrario,
la geotermia solar puede ser aprovechada casi en
todo el mundo, siempre que localmente las
condiciones del terreno lo hagan posible.
Las instalaciones que se han realizado en nuestro
país incluyen tanto viviendas unifamiliares o
casas rurales aisladas como edificios
plurifamiliares o de oficinas en el corazón de la
ciudad, granjas o naves industriales. Las
perforaciones varian desde diversos tubos de pocos
metros (6 perforaciones de 10 metros), a pocos
pozos pero más profundos (si se da el caso de
poder aprovechar un pozo existente y poder bajar,
por ejemplo, hasta 190 metros). Esta diversidad
demuestra la versatilidad de los sistemas
geotérmicos. En el caso de casas aisladas, por
ejemplo, normalmente se dispone de una gran
cantidad de suelo que permite realizar una
instalación geotérmica con circuito horizontal.
Considerando los gastos en gasoil u otros
combustibles y su transporte hasta la casa, el
sistema geotérmico, pese a suponer una inversión
inicial considerable, a medio plazo es realmente
la opción más económica.
Por otro lado, hay que destacar que en
construcciones plurifamiliares o edificios
comerciales o públicos en el entorno urbano, en
muchos casos es posible realizar perforaciones
verticales durante la realización de los
cimientos, de modo que uno de los costes más
importantes del sistema geotérmico se ve reducido
o prácticamente eliminado, al incluirlo en los
requisitos habituales del edificio.
Cada vez hay más personas particulares,
empresarios e instituciones públicas que apuestan
por aprovechar la energía geotérmica del subsuelo,
como es el caso de la instalación geotérmica de un
mercado municipal o la de una biblioteca, para
obtener la climatización integral de sus espacios.
Tambien es interesante el caso de una universidad
que utilizará la geotermia solar para mantener
unas condiciones de temperatura constantes durante
todo el año en la sala del ordenador central e
incluso para aprovechar el calor producido por el
propio ordenador para calefacción en invierno.
Puestos a imaginar, podemos destacar también que,
dado el bajo consumo que realiza la bomba, esta se
podría alimentar mediante paneles solares
fotovoltaicos, de modo que entonces el sistema se
convierta en totalmente autónomo, eficiente y
renovable.
La geotermia solar lleva ya mucho camino
recorrido. En 1950 en Estados Unidos se patentó
por primera vez una bomba de calor geotérmica, y
sistemas de este tipo se llevan utilizando de
manera extensa en Norteamérica, Japón, Suiza,
Alemania o Suecia desde hace más de tres décadas.
Algunos expertos afirman que puede ser el sistema
más eficiente, ecológico y económicamente viable
para conseguir confort en la vivienda. Lo que sin
duda es cierto que la climatización con bombas de
calor geotérmicas es una nueva oportunidad para
reducir el gasto energético y las emisiones de CO2
asociadas a las viviendas. |