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Si los 13,5 millones de viviendas españolas emplearan
energía solar para calentar el agua de casa -la de la
ducha, la de la cocina-, nuestra economía ahorraría más
de mil millones de euros al año, que es el precio que
ahora pagamos por los combustibles que alimentan las
calderas convencionales.
Calentar el agua que empleamos en casa. Es la aplicación
primera, la más directa, de la energía solar, una fuente
renovable de energía que también puede ser utilizada
para climatizar el agua de las piscinas cubiertas,
proveernos de calefacción -mediante sistemas de suelo
radiante, por ejemplo- o fabricar, incluso, aire
acondicionado (emplear el calor del sol en ese menester
ya es tecnológicamente posible). En fin, energía solar
'térmica', que ese es su nombre, una solución muy
popular en Alemania o Austria, donde las placas solares
cubren los tejados de centenares de miles de hogares,
una energía que sin embargo en España no acaba de
cuajar. Y ello, pese a que aquí es completamente gratis
(el sol) y muy cara el agua caliente.
El último informe del Instituto para la Diversificación
y el Ahorro de la Energía (IDAE) deja muy claro que la
instalación de sistemas solares térmicos en las
viviendas puede desencadenar una auténtica revolución. Y
es que un panel solar de sólo dos metros cuadrados en un
tejado permite asegurar el suministro de entre el '50 y
el 70 por ciento de las necesidades de agua caliente de
un hogar', concepto que por cierto se lleva la mayor
parte de la factura energética doméstica. Pues bien, con
paneles ahorraríamos entre un 50 y un 70 por ciento de
los 160 euros de gasto medio anual en agua caliente.
Este modesto ahorro a escala familiar se traduciría a
nivel nacional en una cantidad de entre 1.082 y 1.512
millones de euros si en los 13,5 millones de viviendas
españolas hubiera paneles solares. Una cantidad
equivalente a lo que en la actualidad se destina a pagar
los combustibles fósiles que alimentan las calderas
convencionales, por lo general derivados del petróleo.
Cada familia que instala sistemas de energía solar en su
hogar deja de liberar automáticamente una cantidad de
dióxido de carbono (CO2) equivalente al 20 por ciento de
lo que emite su automóvil. En otras palabras, una
vivienda unifamiliar equipada para aprovechar el calor
de la radiación solar evitaría la emisión de 1,6
toneladas de dióxido de carbono cada año de los 25 que
la instalación tiene de vida útil. Cantidad que en un
hotel de cuatrocientas habitaciones alcanzaría las 128
toneladas.
A pesar de estos datos, se ha desperdiciado la
oportunidad de optimizar los 3,5 millones de hogares que
se han construido en los últimos cinco años 'sin
criterio alguno de sostenibilidad', según indica el
director general de IDAE, Javier García Breva. Porque el
ahorro en combustible que hubiera supuesto aprovechar la
construcción de estas viviendas para instalar captadores
solares alcanzaría los 245 millones de euros.
La aprobación, próximamente, del nuevo Código Técnico de
la Edificación, que establece la obligatoriedad de
instalar equipos solares térmicos en los edificios de
nueva construcción o en los que se rehabiliten abrirá
una puerta de entrada a la mayor incorporación de esta
fuente energética.
A propuesta del IDAE, este código obligará a que todos
estos edificios tengan una doble toma de agua para la
conexión de lavadoras y lavavajillas, de manera que
estos electrodomésticos (conocidos como bitérmicos)
puedan aprovechar el agua caliente del sistema solar y
reducir entre un 80 y un 85 por ciento su consumo
eléctrico.
Lavadoras y lavavajillas son los electrodomésticos que
más energía consumen en el hogar, después del
frigorífico y el televisor, y su factura eléctrica
supera al cabo de diez años el coste del propio aparato.
La instalación de un sistema solar térmico en las
promociones de obra nueva apenas supone entre un 0,5 y
un 0,8 por ciento adicional sobre el coste total del
proyecto, de forma que el importe promedio por vivienda
puede variar entre 1.100 y 1.400 euros. La instalación
cuenta con ayudas públicas y una línea específica de
apoyo del IDAE y del Instituto de Crédito Oficial (ICO)
para su financiación en siete años. En conjunto, ambas
entidades destinarán este año a esta línea de crédito
algo más de 38,5 millones de euros, de los que el ICO
aporta 25,2 millones y el IDAE, 13,3.
La Unión Europea se ha fijado el objetivo de tener
instalados 100 millones de metros cuadrados para el año
2010. En línea con este objetivo, el Plan de Fomento de
las Energías Renovables de España expresa el objetivo de
instalar, para ese mismo año, 4,5 millones de metros
cuadrados de paneles solares.
Al margen de la normativa nacional que está a punto de
aprobarse, en la actualidad hay 34 ayuntamientos y una
comunidad autónoma -la canaria- que ya han elaborado su
propia regulación, mientras que en otras diez autonomías
se encuentra en proceso de elaboración. En todos ellos
hay ayudas específicas para la instalación de equipos
solares.
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