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"De
seguir esta tendencia -dijo en declaraciones a Efe-,
yo diría que el Ártico no tendrá hielo en los
próximos 30 ó 40 años, y no a finales de siglo,
como defienden algunos científicos, ya que las
observaciones apuntan en esta dirección".
Béland, que acumula más de 25 años de experiencia en
el estudio de las atmósferas polares, mantiene una
actitud de "pesimismo" ante el calentamiento global
del planeta, un fenómeno que, en su opinión, lejos
de remitir "se acelerará en los próximos años".
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Michel Béland |
"Yo me uno a los pesimistas, no
veo que la mitigación de los gases de efectos
invernadero se haga lo suficientemente deprisa como para
evitar cambios graves en la atmósfera ártica", indica
Béland, que advierte de que estos cambios comportarán la
desaparición de todo el hielo del Ártico en verano, lo
que afectará no sólo a esta zona, sino a "toda la
población mundial".
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El experto recordó que algunos
científicos apuntan a que este deshielo masivo podría
aumentar el nivel del mar entre uno y seis metros, lo
que provocará millones de desplazados, muchos de ellos
también en España, donde ciudades como Barcelona
"quedarían bajo el agua".
Béland, que ha acudido a la
capital catalana para participar en el ciclo de
conferencias que organiza la Fundación Caixa Catalunya
con motivo del Año Polar Internacional, recordó también
que los polos son las zonas del planeta en las que, por
sus características atmosféricas y climáticas, los
efectos del cambio climático son más acusados.
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Lo que pase en ellos, pues,
puede servir de aviso de lo que puede suceder en el
resto del planeta. "Son como centinelas, como
reservorios de lo que pasa en las regiones templadas",
sostiene Béland.
Los efectos del calentamiento
global son preocupantes y ya empiezan a manifestarse.
Por el momento, el hielo del Ártico se está deshaciendo
a una velocidad "mucho más rápida" de la que se preveía,
hasta el punto de que en los últimos diez años ha
perdido el 15% de su superficie helada.
"El riesgo es que este cambio
de clima se produzca tan deprisa que no dé tiempo a las
especies a adaptarse. Los osos polares, por ejemplo,
necesitan hielo para cazar focas, pero ahora este hielo
está tan lejos de la costa que tienen que nadar
distancias muy largas para llegar a él y muchos se
ahogan. De momento, ya se ha visto una reducción del 20%
de la población de osos polares", subrayó Béland.
El experto, que preside la
Comisión de Ciencias de la Atmósfera de la Organización
Meteorológica Mundial, destacó también que los cambios
en las regiones polares tienen una importante incidencia
en el clima del resto del planeta, así como en la
circulación de los océanos.
"Si los polos se calientan
demasiado, esta circulación se puede interrumpir, lo que
tendría grandes impactos en el clima europeo. Si la
corriente del Golfo se interrumpiera, el clima de Europa
sería completamente diferente a como es ahora",
insistió.
Michel Béland, doctorado en
Meteorología por la McGill University (Montreal,
Canadá), trabaja actualmente como asesor especial del
Ministerio de la Ciencia del Gobierno canadiense, donde
centra sus esfuerzos en desplazar este organismo hacia
un marco de trabajo que integre el estudio y la
predicción medioambiental.
Fuente: Agencia EFE