Washington,
(Agencia EFE).- La placa de hielo de la zona occidental
de la Antártida está perdiendo grosor a un ritmo cada
vez más acelerado, según una investigación
estadounidense con apoyo chileno que publicó la revista
"Science".
Las
conclusiones de la investigación se conocieron dos días
después de que la NASA confirmara que esos deshielos
elevan el nivel de los mares y alteran el clima con
efectos que, según algunos estudios, podrían ser
desastrosos en muchas regiones del planeta.
Según los
científicos, media docena de glaciares que fluyen hacia
el mar de Amundsen sufren una reducción de su grosor
desde hace quince años, y uno de ellos, el glaciar Isla
de los Pinos, ha estado desplazándose cada vez más
rápido.
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Los
glaciares están descargando un 60 por ciento de hielo
más del que acumulan a través de la nieve, señaló el
estudio
Esta
pérdida de hielo es suficiente como para elevar el nivel
del mar en más de 0,2 milímetros por año, una cantidad
similar a la descarga calculada previamente para toda la
Antártida y superior a la contribución de Groenlandia,
según sus autores.
"No se
trata necesariamente de un colapso de la plataforma de
hielo de la Antártida Occidental, pero sí podría
conducir a un colapso", señaló Richard Alley, glaciólogo
de la Universidad Estatal de Pensilvania.
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"Esto es
una llamada de atención para que la comunidad científica
estudie esto con seriedad", indicó Alley en un artículo
editorial que acompaña al estudio.
Para
realizar las mediciones, Robert Thomas, un especialista
en glaciares de la NASA, y expertos del Centro de
Estudios Científicos de Valdivia (Chile), recorrieron en
un avión especialmente equipado de la Marina chilena,
2.700 kilómetros de costas en el remoto mar de Amundsen.
Las
investigaciones determinaron que la capa de hielo es una
media de 400 metros más profunda de lo que se creía.
Por otra
parte, al analizar los recientes datos proporcionados
por satélite, Thomas y sus colegas confirmaron la
pérdida de hielo al menos en el glaciar de la Isla de
los Pintos, el mayor del grupo.
Señalaron
que el desplazamiento se aceleró en un 3,5 por ciento
entre abril de 2001 y comienzos de 2003, lo que supone
un aumento total de 25 por ciento desde mediados del
decenio de 1970.
Los datos
aportados por el avión de la Marina de Chile muestran
que la reducción del grosor, presumiblemente inducida
por el mayor desplazamiento, es de una media de 1,2
metros por año y se extiende entre 100 y 300 kilómetros
tierra adentro.
Hace sólo
dos días, la NASA anunció que, desde 2002, cuando se
fracturó la plataforma de hielo Larsen B en la Península
Antártica, se ha registrado un aumento en el flujo de
los glaciares hacia el mar de Wedell.
Ese
desplazamiento, ocho veces más rápido que el habitual,
provocó una disminución en la altura de los glaciares de
hasta 38 metros en seis meses.
Los
estudios fueron realizados por el Laboratorio de
Propulsión a Chorro (JPL), el Centro Goddard de Vuelos
Espaciales y el Centro Nacional para Estudios de la
Nieve y el Hielo.
"Estas
investigaciones demuestran claramente, y por primera
vez, la relación entre el colapso de las plataformas de
hielo y el calentamiento global, así como el
desplazamiento acelerado de los glaciares", indicó la
NASA.
"Si
alguien esperaba determinar si la Antártida reaccionará
rápidamente al calentamiento global, creo que la
respuesta es sí", dijo Ted Scambs, del Centro Nacional
para Estudios de la Nieve y el Hielo.
Según la
agencia espacial estadounidense, los estudios ilustran
las relaciones existentes entre el cambio climático, la
fractura de las plataformas de hielo y el aumento del
flujo del hielo de glaciares a los océanos, el cual
aumenta la altura en el nivel de los mares.
Los
estudios proporcionan una demostración clara que las
plataformas de hielo frenan los glaciares e indican que
el clima actual está más estrechamente vinculado al
nivel del mar que lo que se creía hasta ahora, dijo
Scambs.