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Este ecoarquitecto
navarro, que participa en los XI Encuentros Solares
que se celebraran hasta mañana en el Parque de las
Ciencias de Granada, señaló que en algunas zonas del
Norte de España ya se han empezado a construir las
primeras urbanizaciones ecológicas, "aunque para que
lleguen a todas las ciudades harán falta treinta o
cuarenta años más", precisó.
"No hacen falta más que unos sencillos y eficaces
artificios creados hace décadas, pero en la
actualidad están eclipsados por el auge del
petróleo", criticó Urquía, quien pronunció en
Granada una conferencia sobre el muro Trombe, en su
opinión uno de los elementos para ahorrar energía
"que hay que rescatar de las sombras para el bien
del planeta".
El muro Trombe, -llamado así en honor a su
diseñador, el ingeniero Félix Trombe-, consiste en
una pared pintada de negro para absorber mejor la
radiación solar que tiene delante un vidrio, de
manera que los rayos de luz que chocan contra el
muro generan calor que el cristal impide escapar y
que ingresa a la casa por una abertura superior. |
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"Es efectivo si se aprovecha al máximo la radiación
solar armándolo sobre muros orientados hacia el sur
en el hemisferio norte, y hacia el norte en el
hemisferio sur", precisó el ecoarquitecto, quien
explicó que los materiales con los que se puede
construir el muro pueden ser "elementos tan básicos"
como hormigón, piedra o tierra.
Durante el día, la radiación solar atraviesa el
vidrio y se transforma en energía térmica, con lo
que la superficie exterior del muro alcanza los 65
grados, mientras que durante la noche las aberturas
se cierran para evitar pérdidas de calor, con lo que
se consigue "una reducción de emisión de CO2 de un
40 por ciento".
Aunque la inmensa mayoría de las promotoras
inmobiliarias españolas han empezado a promover
viviendas bioclimáticas, Urquía señaló que "lo son
parcialmente", al incluir sólo algunos elementos
propios de este tipo de edificación.
Entre ellos, en función de la facilidad de su
implantación o menor coste, destacan la iluminación
natural, el aislamiento o la ventilación cruzada,
frente a los más difíciles o caros que son los
materiales bioclimáticos en fachadas, el techo solar
o el efecto invernadero.
"Los promotores explican este retraso en la
edificación bioclimática en España con el argumento
de que son pocos los consumidores que requieren este
tipo de viviendas, y la publicidad que se hace al
respecto también es escasa, por lo que pasa
desapercibida para la opinión pública en general",
apuntó Urquía.
Este experto lamentó
que la concienciación medioambiental en España no
sea tan mayoritaria como en otros países europeos.
Sin embargo, "gran parte" de la arquitectura
tradicional funciona según los principios
bioclimáticos, ya que hace años, recordó, "cuando
las posibilidades de climatización artificial eran
escasas y caras", los ventanales se orientaban al
Sur en el Norte de España, se usaban materiales con
determinadas propiedades térmicas -como madera y
adobe- en el suelo, o se encalaban las casas
andaluzas.
Fuente: Patricia Vázquez EFE |