|
Móviles y
portátiles cargándose al sol. Baterías hechas con
glucosa. Televisores planos inteligentes que ahorran
el 50% de consumo. Inversiones millonarias en
desarrollo e investigación verde. Es la
transformación de una industria que mueve más de
110.000 millones de euros al año en todo el mundo.
La próxima gran apuesta de la electrónica de
consumo: la tecnología ecológica.
Móviles y
portátiles cargándose al sol. Baterías hechas con
glucosa. Televisores planos inteligentes que ahorran
el 50% de consumo. Inversiones millonarias en
desarrollo e investigación verde. Es la
transformación de una industria que mueve más de
110.000 millones de euros al año en todo el mundo.
La próxima gran apuesta de la electrónica de
consumo: la tecnología ecológica.
La pasada feria
del CES en Las Vegas fue una muestra de lo que
viene. Desde los transitores alimentados por energía
motriz de la británica Freeplay Energy hasta las
baterías de hidrógeno de la empresa norteamericana
Millennium Cell, pasando por portátiles construidos
con bioplásticos derivados del maíz de la marca
japonesa Fujitsu.
El CeBIT de
Hannover cogió también el testigo. Será la puesta de
largo en Europa de Climate Savers, la iniciativa de
ahorro energético promovida por HP, Google, Lenovo y
Dell entre otras. Más de 150 compañías tecnológicas
de todo el mundo ya se han unido a la causa. Su
lema:
Compra verde, ahorra verde.
Reciclaje obligatorio
¿Por qué tanto
furor por la tecnología ecológica? La industria de
la electrónica de consumo se la juega a dos bandas.
Por un lado, cada vez más leyes en la Unión Europea,
Estados Unidos y Asia exigen a los fabricantes que
respeten el medio ambiente. La UE es la más
estricta. La directiva de Residuos de Aparatos
Eléctricos y Electrónicos y la de Restricción de
Sustancias Peligrosas (WEEE y RoHS, en sus siglas en
inglés, respectivamente), entre otras, obligan a
reciclar aparatos y eliminar decenas de productos
contaminantes en el proceso de producción, con
riesgo de sufrir multas millonarias y sanciones en
caso de incumplimiento.
|
Por otro lado, el
respecto al medio ambiente ha creado un jugoso
mercado virgen y una gran oportunidad para la
mercadotecnia. La consultora Forrester Research
explica que el 12% de los consumidores en Estados
Unidos (25 millones de personas) estaría dispuesto a
pagar algo más por tecnología que consuma menos
energía o por marcas respetuosas con el medio
ambiente.
Aun así,
Christopher Mines, vicepresidente de Forrester, cree
que los esfuerzos ecológicos de los fabricantes de
electrónica de consumo están siendo de momento muy
generales. "No se dirigen al segmento específico de
consumidores preocupados por la ecología, y este
segmento seguirá creciendo". El estudio apunta a
compradores de marcas como Apple o HP como los más
receptivos a pagar por productos ecológicos.
|
|
|
Televisores OLED
El ahorro
energético, además de los materiales y el reciclaje,
es una de las variables clave que preocupa a la
industria. En televisores, la nueva generación de
pantallas orgánicas OLED consume hasta el 40% menos
de energía comparada con las actuales LCD. Sony ya
ha estrenado en Japón su primer modelo comercial,
que no llegará a Europa hasta finales de 2009.
Andrés Román,
director de planificación de Sony España, afirma: "A
igual tamaño de pantalla, cada año se reduce el 5%
de la cantidad de energía consumida por un
televisor. Las pantallas LCD siempre están
encendidas; para conseguir colores oscuros
simplemente se tapa la luz. Con las OLED, los diodos
de luz sólo se encienden cuando se necesita".
Aprovechando el tirón medioambiental, Toshiba acaba
de lanzar en Japón el móvil 921T, el primero con
pantalla OLED.En PC y portátiles, los modelos de
empresa de bajo consumo comienzan a atraer al
consumidor. HP Compaq presentó recientemente los
DC5800 y DC7800, con discos de estado sólido SSD que
hacen al equipo el 85% más eficiente en el consumo
de energía.
Lenovo lanzó su
apuesta ecológica con el ThinkCentre A61e,
construido al 90% con materiales reciclables y la
posibilidad de cargar la batería a través de un
panel solar. Y Dell habla de su línea OptiPlex 755
como la más eficiente del mercado en consumo de
energía, el 80% menos que otros modelos del mercado.
Sin embargo, de
momento, en EE UU y Europa los portátiles de bajo
coste y consumo no acaban de convencer. A expensas
de avances tecnológicos, mayor eficiencia energética
y materiales ecológicos, suelen implicar peores
funcionalidades. Es el caso del gPC verde de la
americana Everex, a la venta en Estados Unidos por
199 dólares. Basado en Linux, su CPU consume sólo
una media de 2 vatios. Sin embargo, su escaso
procesador de 1,5 GHz, 512 MB de memoria RAM y tosco
diseño ha generado opiniones encontradas. La revista
Wired asegura que es una "ganga para usuarios
con necesidades básicas". La revista PC Magazine
lo describe como "el típico regalo de Navidad que
uno devuelve en enero".
La duda sobre la
disponibilidad de los consumidores a pagar por
tecnología ecológica está más abierta que nunca.
Según la consultora tecnológica británica Canalys,
el 55% de los consumidores europeos estarían
dispuestos a pagar hasta el 10% más por aparatos
fabricados de forma respetuosa con el medioambiente.
España parece ser
es el país más concienciado. "Más de dos tercios de
consumidores españoles están dispuestos a pagar por
electrónica verde, en comparación con el 55% en
Italia o el 40% en Reino Unido" asegura Pete
Cunningham, analista de Canalys.
Pero decirlo no es
lo mismo que hacerlo en la práctica. Daniela Pérez,
directora de mercadotecnia de Sony España, cree que
los consumidores españoles aún no están preparados.
"No les explicamos los beneficios de un producto
ecológico, sólo les decimos por qué se oye mejor o
por qué se ve mejor. Si el consumidor no se entera
de las ventajas de la electrónica ecológica es
difícil que la compre".
Escepticismo técnico
Desde la patronal
de empresas españolas de electrónica y
comunicaciones (ASIMELEC), la visión es igualmente
escéptica. Su director general, José Pérez, asegura
que hay mayor conciencia medioambiental, "pero de
ahí a que el componente ecológico ocupe el primer
lugar en la decisión de compra, queda un buen trecho
por recorrer".
Tal vez el mejor
ejemplo sea la última joya de Apple, el Macbook Air.
A pesar de ser uno de los productos más ecológicos
de la compañía, ha recibido duras críticas por sus
limitadas funcionalidades. ¿Lo verde? Carcasa de
aluminio que facilita el reciclaje, ausencia de
materiales contaminantes como bromo, PVC, mercurio y
arsénico, y el 56% menos de volumen que reduce los
desechos de embalaje. ¿Las críticas? Exiguo
procesador de 1,6 GHz, poco espacio de
almacenamiento, un solo puerto USB y, sobre todo, un
precio base de 1.649 euros.
Fuente:
El Pais |