Países desarrollados estudian economía verde como forma de salir de la crisis
Bajo la presión de una doble crisis, la financiera y la del cambio climático, muchos países desarrollados están luchando por añadir más color verde a sus economías, como forma de salir de la recesión y crear más puestos de empleo.
La inversión en la economía ecológica es una buena forma de combinar los estímulos económicos con la urgente tarea de poner freno al cambio climático, afirmó el jefe economista y vice presidente del Banco Mundial, Justin Yifu Lin, en una entrevista condedida recientemente a Xinhua. "También dará grandes beneficios a largo plazo", añadió.
Sin embargo, siguen quedando dudas y preocupaciones a pesar del prometedor futuro que los gobiernos describen cuando abogan por la economía "verde".
MAS ECOLOGICOS
El Reino Unido ha tomado la iniciativa de promover la economía ecológica y se ha convertido en el primer país del mundo en imponerse a sí mismo unos "presupuestos de carbón" vinculantes.
El gobierno británico emitió en julio el Plan de Transición al Bajo Consumo de Carbón, que establece cómo el país podrá cumplir sus objetivos de recorte de un 34 por ciento de sus emisiones para el año 2020 en comparación con los niveles de 1990.
Según el plan, para el año 2020, más de 1,2 millones de personas tendrán trabajos ecológicos, mientras que el 40 por ciento de la electricidad será generada a partir de recursos con bajo consumo de carbón, como energías renovables, nuclear y de carbón limpio.
En Estados Unidos, los departamentos del Tesoro y de Energía anunciaron el 13 de agosto que ofrecerán créditos de impuestos por valor de 2.300 millones de dólares a los fabricantes de equipos de producción de energías limpias como parte del paquete de estímulos de 787.000 millones de dólares del presidente Barack Obama.
En junio, la Cámara de los Representantes aprobó la Ley de Energía Limpia y Seguridad, que pretende reducir en un 17 por ciento las emisiones de gases con efecto invernadero de EEUU para el año 2020 desde los niveles de 2005, además de crear millones de puestos de empleo y reducir la dependencia del país del petróleo extranjero.
Obama elogió la aprobación de esta ley en su discurso semanal emitido por radio, afirmando que la energía limpia y los puestos de trabajo que se crearán con ella construirán una nueva base para el crecimiento económico para no "regresar al interminable círculo de burbujas que estallaron y nos metieron en esta recesión."
Otros países desarrollados que están luchando para salir de la recesión están tomando medidas similares.
El año pasado, el Ministerio de Medio Ambiente de Francia anunció un paquete de medidas para promover el desarrollo de fuentes de energías renovables, que incluye 50 aspectos que van desde la energía biológica, la eólica, la energía térmica terrestre, la solar y la hidroeléctrica.
Según este plan, las energías renovables generarán al menos el 23 por ciento del consumo total de energías de Francia para el año 2020, lo que significa que se ahorrarán unos 20 millones de toneladas de petróleo cada año.
En Alemania, el gobierno está invirtiendo en tecnologías limpias y promoviendo el uso de energías renovables para ayudar a superar la recesión y mantener un crecimiento económico sostenible.
DUDAS Y PREOCUPACIONES
Obama dijo que "el país que lidere al mundo en la creación de una economía basada en energías limpias será el país que lidere la economía mundial del siglo XXI."
Pero el camino hacia la economía "verde" no es tan fácil, por varios motivos.
El desarrollo de la energía eólica en el Reino Unido, por ejemplo, no está libre de baches. A los británicos les preocupa que los molinos de viento estropeen el paisaje y provoquen ruidos, mientras que otros argumentan que la energía eólica es cara e inestable.
En EEUU, el magnate del petróleo Thomas Boon Pickens decidió el mes pasado postponer su plan de construir la mayor granja de molinos de viento del mundo, lo que los analistas interpretaron como un signo de las dificultades a las que está haciendo frente el desarrollo de la energía eólica.
Pickens, un gran defensor de las energías alternativas, citó varios motivos que le forzaron a dejar a un lado su plan de 10.000 millones de dólares. Entre estos motivos se encontraban la falta de cables de transmisión, la caída de los precios del gas natural y las repercusiones de la recesión económica.
Por otra parte, el proyecto de ley de cambio climático y energía que aprobó la Cámara de los Representantes obligará a las empresas a pagar por los agentes contaminantes a los que se culpa del cambio climático, una medida que pondrá en peligro sus inversiones y se encontrará con una gran oposición por parte del sector de la energía.
De hecho, el proyecto de ley fue aprobado por un pequeño margen de 219 votos a favor y 212 en contra, ya que muchos legisladores temen que pueda repercutir en las industrias locales y aumentar los costes de la energía.
Además, el proyecto de ley contiene varias disposiciones que obligarían a imponer los llamados "impuestos sobre el carbón" a las importaciones de carbón de países que no cuentan con restrictiones establecidas por la ley sobre las emisiones de gases con efecto invernadero, con el fin de asegurar que las empresas estadounidenses no pierden competitividad.
Esto ha sido muy criticado por muchos países, que afirman que se trata de una nueva forma de proteccionismo disfrazado bajo la lucha contra el cambio climático.
Fuente: peopledaily.com