|
Fundación Entorno. Alerta a
España sobre su derroche energético
Dos nuevas
investigaciones de Fundación Entorno-BCSD España avalan
el amplio recorrido que tiene la empresa española en
materia de eficiencia energética, para lo que piden un
marco legislativo que proporcione seguridad al inversor
a medio plazo, un impulso a la I+D+i para el uso y
desarrollo de nuevas tecnologías, y una política fiscal
que incentive a empresas y ciudadanos.
Las principales barreras que
dificultan la eficiencia son un entorno regulatorio
descoordinado, la dificultad para conseguir
financiación, la falta de competitividad comercial
de las tecnologías emergentes, la alta volatilidad
en el precio de la energía, la escasa cualificación
y, sobre todo, la falta de información e intereses
en los consumidores.
En el sector de la construcción, y a pesar de que
los datos demuestran claramente las ventajas
económicas de la edificación energéticamente
eficiente, la implantación efectiva de este tipo de
proyectos necesita un cambio en el modelo
edificatorio. |
|
|
Las dos publicaciones de Fundación
presentadas hoy en Madrid: “Eficiencia energética: Una
apuesta para la empresa española” y “Por activa y por
pasiva: Impulsar la edificación de alto rendimiento
energético”, hacen una análisis sobre la Mejores
Tecnologías Disponibles para mejorar la eficiencia
energética y analizan las barreras que impiden su puesta
en marcha en los diferentes sectores empresariales,
proponiendo soluciones relacionadas con el marco
normativo, el fomento tecnológico y la sensibilización y
formación tanto de trabajadores como de ciudadanos.
El Informe “Eficiencia energética: Una apuesta para la
empresa española”, en la que han participado Acciona,
Adif, Cemex, Elcogas, Ence, Endesa, Ericsson, Gamesa,
Gas Natural, Holcim, Metro de Madrid, OHL, Red Eléctrica
de España, Roca, Sol Meliá, Solvay, Grupo SOS y Unilever,
expone las Mejores Tecnologías Disponibles (MTD) en
eficiencia energética para cada sector empresarial
analizado, identifica las barreras para su puesta en
práctica, las posibles soluciones y, con 17 casos
prácticos, pone en valor los esfuerzos empresariales
por trabajar hacia una economía baja en carbono y una
gestión energética más eficiente y responsable.
Derroche de energía
El Informe destaca que España es un país muy derrochador
de un recurso que perjudica enormemente la balanza
comercial del país, con desmesurado crecimiento de la
demanda junto a bajos niveles de eficiencia en
producción y consumo.
En comparación con otros países del entorno, se detecta
un amplio margen para la mejora: mientras España ha
incrementado su intensidad energética total sólo un 4,5%
entre 1996 y 2007, la media de los países de la UE-27 ha
sido de más de un 19,9% en el mismo periodo (datos de la
Agencia Europea de Medio Ambiente, EEA, de julio de
2009).
Además, España sigue siendo el país industrializado
donde más han aumentado las emisiones y sigue
necesitando un importante esfuerzo para cumplir con el
Protocolo de Kioto. Por ello, es clave el papel de la
eficiencia energética: del total de medidas necesarias
para alcanzar este objetivo, las asociadas a eficiencia
energética representan un 43% y se podrían implantar a
un coste negativo, recuperándose la inversión con los
ahorros conseguidos.
“La eficiencia energética es fundamental, en la relación
coste-beneficio, para aumentar la seguridad del
abastecimiento e impulsar la economía”, señaló en este
sentido la Directora Gerente de Fundación Entorno-BCSD
España, Cristina García-Orcoyen.
Las razones por las que las empresas participantes en el
documento deciden adoptar medidas de ahorro y eficiencia
son muy diversas, destacando el impulso de la dirección
por la sostenibilidad (72%) y la búsqueda de ahorro de
costes en la factura energética (66%). Le sigue la
disminución de gases contaminantes a la atmósfera, con
un 62%.
La apuesta por la eficiencia energética aporta claras
ventajas para las empresas, entre ellas la mejora en la
cuenta de resultados por los ahorros conseguidos (para
el 61% de las empresas participantes en el estudio), la
modernización del proceso productivo y sus instalaciones
(58%) o el desarrollo de productos energéticamente
eficientes (53%).
Según García-Orcoyen, la implantación de las medidas de
eficiencia entre las empresas no es generalizado debido
a la falta de un marco legislativo que proporcione
seguridad al inversor a medio y largo plazo, un claro
impulso a la I+D+i para el uso y desarrollo de nuevas
tecnologías, y una política fiscal que incentive a
empresas y ciudadanos. “Estamos ante retos ineludibles
donde dudar significa perder oportunidades”, recalcó.
Construcción energéticamente eficiente
El informe “Por activa y por pasiva”, en el que han
participado Acciona, Bancaja Habitat, Cemex, Ecofys,
Endesa, Gamesa, Gas Natural, Holcim, Lutron, OHL, Sain
Gobain, y Solvay se centra en el sector de la
edificación, que ha adquirido especial protagonismo en
las políticas energéticas y de lucha contra el cambio
climático, al ser el responsable de cerca del 20% del
consumo final de energía en España.
Los compromisos de reducción adquiridos por la Unión
Europea para 2020 supondrán que los edificios ubicados
en los países que la conforman deberán reducir su
consumo en 165 millones de toneladas equivalentes de
petróleo y generar otros 50 millones utilizando solo
fuentes renovables.
Para conseguirlo, es necesario centrarse en aquellos
instrumentos que mayores reducciones de CO2 supongan,
sin olvidar el factor decisivo de la rentabilidad. Las
12 empresas que han trabajado en 2009 en el Grupo de
Trabajo de Construcción Sostenible de Fundación Entorno
han realizado un riguroso análisis con el que demostrar
la viabilidad económica de varios tipos de obra nueva y
rehabilitación para conseguir edificios con la máxima
calificación energética. Se incluyen además 13 casos
prácticos que ponen de manifiesto la capacidad del
tejido empresarial en este sentido.
Los resultados arrojan periodos de retorno muy
atractivos para compensar el sobrecoste que suponen los
edificios de alta calificación energética frente a
edificios que cubran el mínimo legal requerido en la
actualidad. Por ejemplo, el sobrecoste para construir un
edificio nuevo de viviendas de máxima calificación
energética se compensa en su totalidad con las
subvenciones existentes.
Para el caso de un edificio de oficinas existente, el
sobrecoste para rehabilitarlo con objeto de conseguir
una calificación energética B tan solo necesita dos años
para ser recuperado.
Sin embargo, y pese a quedar demostradas las ventajas
económicas, la implantación efectiva de este tipo de
proyectos necesita un cambio en el modelo edificatorio.
Para lograrlo será imprescindible abordar algunos
cambios:
• Nuevas fórmulas de financiación para quienes no puedan
asumir la inversión a pesar de beneficiarse de los
ahorros. Este papel podrías ser asumido por las empresas
de servicios energéticos, que cubren el desembolso
inicial y la gestión integral de las necesidades
energéticas del edificio, permitiendo amortizar la
inversión gracias a los ahorros conseguidos;
• Diseñar políticas de incentivos a la inversión como el
incremento del índice de edificabilidad en función del
rendimiento energético, para que los promotores, quienes
no podrán beneficiarse de los ahorros, pudieran ver
compensada la inversión.
• Superar el retraso en la implantación efectiva de la
normativa a nivel autonómico, ya que está
desincentivando al resto de agentes implicados y no
permite actuar con la urgencia necesaria.
• Abordar políticas que impulsen de forma eficaz y a
gran escala opciones como la rehabilitación energética
del parque inmobiliario existente.
En palabras de García-Orcoyen, “es necesario dotar a los
agentes implicados de información (contadores
inteligentes, auditorias energéticas, etiquetado, etc)
que les permita ver las ventajas de la eficiencia;
primar fiscalmente la edificación en función de su
calificación energética, penalizando el derroche de
energía; y aplicar los más altos estándares energéticos
a los edificios públicos y sedes sociales de empresas”.
Fuente: Fundacionentorno .org |