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Nota importante: En
general es siempre recomendable el consejo del
médico sobre nuestro caso cualquiera que sea la
dieta que vayamos a hacer.
Dieta.
El término viene del griego díaita que
significa "forma de vida", la dieta es el conjunto
de alimentos que cada persona consume en un
día. En ocasiones se
confunde dieta con régimen especial para bajar de
peso o para tratar ciertas enfermedades.
Pero la realidad es que buena o mala, todo ser
humano tiene su dieta. Es el conjunto de hábitos o
comportamientos alimenticios o nutricionales de
una persona o población. La dieta forma parte del
estilo de vida, de la cultura, y se ve afectada
por factores sociales y económicos de las
personas. |
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Dieta
para la hipertensión |
El tratamiento de la hipertensión
con la dieta macrobiótica no sólo se limita a
mejorar los síntomas y prevenirlos sino que
erradica las causas de dicho
padecimiento.
La hipertensión puede estar provocada por el
consumo excesivo de azúcar y harinas
refinadas, aceites, lácteos , frutas, bebidas
alcohólicas y líquidos en exceso. Estos
alimentos producen elevación de la presión
sanguínea puesto que en el aparato digestivo
son descompuestos en glucosa y almacenados en
el hígado como glicógeno. Cuando el glicógeno
excede la capacidad de almacenamiento en el
hígado, se libera al flujo sanguíneo en forma
de ácidos grasos o triglicéridos. |
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Estos se
estacionan primero en los lugares más inactivos
del cuerpo, tales como nalgas, muslos, abdomen y
caderas.
Luego, al ir saturándose estas áreas, el exceso de
ácido graso es atraído por órganos más profundos
como el corazón y los riñones que gradualmente se
recubren de grasa y mucosidad. Esta acumulación
afecta también los tejidos internos lo que provoca
debilitamiento funcional de los órganos y pérdida
de elasticidad de los vasos sanguíneos causando
una disminución de la presión diastólica (mínima).
Los ácidos grasos contenidos en la sangre se
adhieren al plasma y a los glóbulos rojos y los
vuelven viscosos. En condiciones normales, los
glóbulos rojos se doblan y se pliegan para poder
pasar a través de los diminutos capilares pero, si
los glóbulos rojos están cubiertos de grasa, se
pegan entre sí, se agruman y tapan los capilares
privando a las células de oxígeno lo que hace que
aumente la presión diastólica (mínima) y sistólica
(máxima).
La ingestión de los alimentos descritos al
principio, a los que llamaremos, extremadamente
yin, también afecta al sistema nervioso simpático.
La estimulación de estos nervios, cuyas
terminaciones se extienden desde los ganglios del
pecho hasta los vasos sanguíneos del estómago,
hígado, riñones y otros órganos vitales, segregan
hormonas que producen la elevación de la presión
diastólica.
Como contraparte, el consumo excesivo de alimentos
como carne, huevos, quesos duros, mariscos y otros
alimentos de alto contenido de colesterol y grasas
saturadas, a los que llamaremos extremadamente
yang, contrae las arteriolas, que son pequeños
vasos que conectan las arterias con los capilares.
Esto provoca estrechamiento, engrosamiento u
obstrucción de las paredes arteriales, resultando
una disminución del poder de contracción de las
arterias, lo que aumenta la resistencia al flujo
de sangre en los capilares. Así es que
forzosamente aumenta la presión diastólica,
causando a su vez un aumento en la presión
sistólica para compensar.
Si se persiste en consumir alimentos yang, se irán
endureciendo con el tiempo, la aorta y las grandes
arterias, incluyendo las arterias del corazón. Al
irse poniendo rígidas, pierden su flexibilidad
normal y no pueden distenderse cuando la sangre es
eyectada desde el corazón. Para compensar aumenta
la presión sistólica contra las paredes de la
arteria. Cuando hay este tipo de hipertensión las
arterias pierden la capacidad de contraerse con
cada latido y entonces disminuye la presión
diastólica.
Esta forma de hipertensión se observa comúnmente
en personas de mediana edad y ancianos. El
endurecimiento tiende a comenzar en los vasos
periféricos y a lo largo de los años se extiende a
los vasos sanguíneos más centrales y hacia el
mismo corazón.
Por eso es importante mantener el sistema
circulatorio en buena condición aunque cuando los
síntomas se presentan o la enfermedad ya está
declarada como tal, recurriendo a la dieta
macrobiótica se puede mejorar y hasta curar
completamente.
Siguiendo estas recomendaciones dietéticas se
puede empezar a mejorar la condición general del
organismo:
Conservar una alimentación equilibrada, en lo
posible absteniéndose de consumir lácteos, dulces
y moderando la cantidad de sal (marina) y en los
casos agudos, por un tiempo, nada de esto hasta
que mejoren los síntomas
Cereales integrales 50 ó 60%.
Arroz integral, cebada, trigo, maíz (a veces),
mijo, sarraceno, avena, centeno (ocasionalmente),
Pan y farináceos (mínimo) Fideos y pastas
(ocasionalmente)
Sopas 1 ó 2 bols diarios.
Sabor moderado. De vegetales: nabo, cebolla,
zapallo, zanahoria, cebolla de verdeo, choclo,
apio y perejil, con muy poco o nada de miso.
Verduras 25 ó 30 %
Todos los tipos de clima templado. Enfatizar las
redondas como zapallo, zapallitos, verdeo y
calabaza.
Raíces
Nabo, zanahoria, rabanitos, bardana (poca), lotus,
radicha.
Hojas
Hakusay, radicheta, repollo, diente de león,
lechuga.
Porotos y subproductos 5 % diariamente
Porotos aduki, porotos negros, tape, lentejas,
garbanzos.
Tofu (1 vez por semana) volumen y condimento
moderado.
Algas 5 % diario
Cocción moderada. Gusto mediano. Hiziki, wakame,
kombu.
Pickles Pequeño volumen diario.
Fuertes y rápidos, uno y otro con moderación.
Rabanitos, nabos, zanahorias, hakusay, pepino,
bróccoli, coliflor.
Condimentos Volumen diario muy pequeño. Uso
moderado
Sésamo (harina), furikake de hojas de zanahoria,
nabo con algas y sésamo, tomillo, orégano, canela.
Aceite
Uso en ocasión. Sólo de sésamo tostado o maíz sin
refinar. Aplicar con pincel. Ningún aceite crudo.
Fruta o postre Pequeña cantidad, seca o cocida (de
estación).
Si desea postre, dulcificado naturalmente con miel
de cebada o arroz, o azúcar natural de caña.
Bebidas
Té de Banchá, cocción moderada, gusto mediano.
Igual con otros tés tradicionales.
Jugo de manzana ácida.
Jugo de rábano daikón (crisis de alta presión).
Té de cebada tostada o arroz tostado. |
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