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Chistes feministas

Chistes cortos feministas.

Selección de los mejores chistes feministas.

Chistes feministas de semanas anteriores:

Tres Mujeres

Hay tres mujeres en una isla desierta y se encuentran una lámpara mágica. El genio sale y les dice que les va a conceder un deseo a cada una.
La primera dice:
- Quiero ser la mujer más inteligente del mundo.
Y el genio le da un super cerebro (más o menos del tamaño del cerebro de un mosquito).
Viene la segunda mujer, y llena de envidia le dice al genio:
- Yo quiero ser el doble de inteligente que ella!
El genio, medio traumatizado y con mucho trabajo le da un cerebrote (como del tamaño de una rata).
La tercera dice:
- Y yo quiero ser mucho más inteligente que estas dos juntas.
Y el genio la convirtió en hombre.


Chistes cortos feministas

- ¿En qué se parecen el hombre y el bacalao? Que si les quitas la cola les quitas lo más salao.

- ¿En qué se diferencia ET de un hombre? ET por lo menos intenta llamar a casa.

- ¿Por qué hizo Dios antes al hombre que a la mujer? Porque antes de una obra de arte se hace siempre una chapucilla.

- ¿En qué se parecen los hombres a mi perro? En nada, afortunadamente para mi pobre perro.

- ¿En qué se parecen los hombres al parchis? En que se comen una y cuenta veinte.

- ¿Qué son dos neuronas en el cráneo de un hombre? Okupasssss!

- ¿En qué se parecen los hombres a los espermatozoides? En que de tantos millones sólo sirve uno.


Cuerpo de lavadora

Va un hombre por la playa con su mujer, y ella le pide que le compre un bikini, a lo que él le dice:
"Con ese cuerpo de lavadora, ni lo pienses."
Siguen caminando y le insiste la mujer:
"Bueno cómprame ese vestido."
Y repite el esposo: "Con ese cuerpo de lavadora ni lo pienses."
Pasa el día y por la noche, ya en la cama, el marido le dice a la esposa:
"Entonces que, vieja ¿echamos a andar la lavadora?"
Y la mujer le dice:
"Para ese mugre trapito, mejor lávalo a mano."


Dos regalos

Dios llama a Adán y le dice:
"Hijo, tengo una noticia buena y otra mala."
"La buena primero", contesta Adán.
Dios responde: "Te voy a hacer dos regalos: un cerebro y un pene."
"¡Fantástico!... ¿y la mala?"
"Es que no tienes suficiente sangre como para hacer funcionar los dos al mismo tiempo."


Pero si no soy electricista!

La esposa le dice al esposo: "¿Por qué no arreglas la luz del pasillo?"
El esposo contesta: "¡Pero si yo no soy electricista!"
"¿Por qué no arreglas ese mueble de la cocina?"
"¡Pero si yo no soy carpintero!"
Un día llega el esposo y ve que la luz y el mueble están arreglados y el esposo le pregunta: "¿Cómo has arreglado todo?"
"Vino el vecino nuevo y lo arregló todo."
"¿Y te cobró algo?"
"Bueno, me dio a elegir entre hacerle una tarta o acostarme con él."
"¿Y de qué le hiciste la tarta?"
"¡Pero si yo no soy pastelera!"


Las tres fases del hombre

Un niña le pregunta a su madre cuántos tipos de hombres hay. La madre, después de pensarlo un rato, le responde:

"Mira hija, los hombres durante su vida pasan por tres fases: Antes de los 29 son como el arbusto del jardin, duros y bien dispuestos. Hasta los 49 son como el roble, fuertes y confiables. Y a partir de los 50 son como los arbolitos de navidad, con las bolitas de adorno..."

¿Qué dijo tu esposo?

Una mujer estaba conversando con su vecina: "Hoy me siento realmente bien. Comencé el día con un acto de generosidad. Le dí un billete de 100 a un vago."

"¿Le diste un billete de 100 a un vago? Eso es mucho dinero para regalarlo. ¿Qué dijo tu esposo al respecto?"

"Oh, él estaba encantado. Lo único que dijo fue Gracias."


La neurona triste

En el cerebro de un hombre, una neurona lloraba porque se sentía sola. En eso, aparece otra neurona que estaba feliz y, conmovida, le pregunta:

“¿Por qué estás triste?”

“¡Porque me siento sola!”

Entonces, la neurona feliz sugiere:

“¡Vení al pene, vení, que ahí estamos todas!”


Posición incomoda

"Mire doctor", dice una señora. "No se cómo ponerme en la cama: si me pongo boca abajo, se me suben los pulmones Si me pongo de un lado, se me sube el hígado. Si me pongo del otro lado se me suben los riñones."

"¡Ah! Pues entonces póngase boca arriba."

"¡No, porque entonces se me sube mi marido!"


¿Quién entiende a los hombres?

Los hombres buena gente son feos.

Los hombres lindos no son buena gente.

Los hombres lindos y buena gente son gay.

Los hombres lindos, buena gente y heterosexuales son casados.

Los hombres no tan lindos pero buena gente no tienen dinero.

Los hombres no tan lindos pero buena gente y con dinero creen que sólo estamos tras su dinero.

Los hombres lindos y sin dinero están tras nuestro dinero.
Los hombres lindos, no tan buena gente y razonablemente heterosexuales, no creen que somos lo suficientemente bonitas.

Los hombres que creen que somos bonitas, que son razonablemente buena gente y tienen dinero son unos cobardes.

Los hombres que son razonablemente lindos, razonablemente buena gente y tienen algo de dinero, son tímidos y ¡NUNCA TOMAN LA INICIATIVA!

Los hombres que nunca toman la iniciativa, pierden automáticamente el interés cuando nosotras tomamos la iniciativa.

Y ahora ¿QUIÉN ENTIENDE A LOS HOMBRES?

Si eres tierna con ellos... eres una cursi.

Si no... una insensible.

Si no te arreglas... eres una descuidada.

Si lo haces... es para loquear con otro.

Si no trabajas... eres una simple ama de casa.

Si lo haces (y ganas más que ellos)... se enojan.

Si ellos siempre pagan... es un abuso.

Si lo haces tú... se sienten menos.

Si te acuestas con ellos... eres una alocada.

Si no... no los quieres.

Si ellos ascienden de puesto... es por sus capacidades.

Si lo haces tú... es porque te acostaste con el jefe.

Si ellos ven a otras... es su naturaleza.

Si tú ves a otros... eres infiel.

Si sales con un chico sin dinero... eres una tarada.

Si sales con un millonario... eres una interesada.

Si a los 30 ellos no se casan... son solteros codiciados.

Si tú a los 30 no te has casado... ya se te fue el tren.

Si estás de mal humor... eres una neurótica.

Si ellos lo están... ¡pobrecitos, no los comprendes!

Si eres fea... no te dan bola.

Si eres guapa e inteligente... te tienen miedo.

Si te ponen los cuernos y sigues con ellos... más estúpida no puedes ser.

Si lo hacen y los pateas... que poco aguante tienes.

Si tienen una amante... es porque en su casa no tienen lo que necesitan.

Si lo tienes tú... ¡Ah, qué puta!

Si ellos andan con una más joven... bravo, bravo, bravo.

Si tú lo haces... es que necesitas que te hagan el favor.

Si están intolerables... compréndelos, tuvieron un mal día.

Si tú estás intolerable... es que estás en tus días.

PERO CÓMO ESPERAR ENTENDERLOS SI NI ELLOS MISMOS SE ENTIENDEN.


Justicia

En un matrimonio, el hombre se quejaba ante su mujer de cómo Dios debería ser más equitativo en los roles adjudicados a la pareja.

"¡Dios mío, ten compasión de mí, mira cómo trabajo tanto, en cambio mi mujer tan tranquila en la casa! Yo daría cualquier cosa para que hicieras un milagro y convirtieras a mi mujer en mí y yo en mi mujer, para que ella aprenda como es la vida de un hombre.

El Creador, en su infinita misericordia, le concedió el milagro. El primer día en la mañana corre a levantar los muchachos para que se alisten, a la vez que en la cocina estaba preparando el desayuno para todos, con el que preparó las loncheras, no sin antes haber colocado una ropa en la lavadora y sacar de la nevera lo del almuerzo. Por un lado, terminó esta tarea y se subió en el carro a llevarlos al colegio; de regreso pasó a surtir de gasolina al carro e ir al banco a cambiarle un cheque al marido.
Al salir de allá pudo notar que las horas habían transcurrido a velocidad luz, por lo que corrió velozmente de nuevo a recoger los hijos al colegio; con la misma llegó a la casa para preparar el almuerzo, apurada, para cuando llegaran todos no encontraran retraso en el mismo. Después de éste, tuvo que lavar los platos y tender la ropa antes de ir a pagar la luz, el agua y el teléfono donde había unas enormes colas a morir, lo que le hizo regresar a las 6:30. Quiso relajarse un poco viendo TV, pero había que preparar la cena y planchar una ropita que estaba pendiente y ayudar a los muchachos con la tarea de la escuela.

Por fin, llegó la hora del descanso y a dormir, cosa que no pudo lograr tan rápidamente por que allí estaba el marido esperándola para que cumpliera también con sus deberes de mujer en la cama. Al día siguiente volvió a clamar a Dios:

"¡Señor mío, realmente esto es agotador, te ruego me devuelvas a mi condición normal, por favor!"

Amorosamente se escucha una voz celestial:

"Claro que sí, hijo mío, pero tendrás que esperar nueve meses porque anoche quedaste embarazado".

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